lunes, 10 de abril de 2017

Personajes y estereotipos: la novela romántica II

Erase una vez que se era, un mundo en el que los hombres oscuros y misteriosos resultaban ser solo incomprendidos animales malheridos, en el que los príncipes rescataban damiselas en apuros y los libertinos se convertían en monógamos al encontrarse a un ángel en satén. Un mundo donde las mujeres torpes y con poca personalidad atraían a todos los machos a su alrededor. Y dónde los varones más malvados, se ablandaban y rendían a los pies de las damas menos interesantes. Este mundo se llamaba Romántica.

Como veis, he vuelto con mi segunda entrega de los estereotipos en la novela romántica. Ha tardado, por supuesto, pero lo bueno se hace esperar. Si pudiera ganarme la vida con esto (es decir, si estuvierais dispuestos a pagarme por escribir mis chorradas), sin duda me esforzaría más. Pero que le voy a hacer, el tiempo no abunda. Tal vez en medio año por fin llegue a escribir sobre los estereotipos de otros géneros, como la fantasía o la novela negra. Tal vez.
En cualquier caso, aquí estamos, y hoy toca enumerar los estereotipos masculinosde la novela romántica y la "chic-lit" y los distintos problemas que presentan. ¿Preparados?



PERSONAJES MASCULINOS:


1. El príncipe azul


Del mismo modo que la Cenicienta, el príncipe azul es un estereotipo con una larguísima historia. El príncipe azul siempre ha sido representado como el hombre perfecto. Y aunque los aspectos de un supuesto "hombre perfecto" han cambiado con los años, algunos de estos permanecen: un príncipe azul ha de ser atractivo y seguro de si mismo, de un estatus social o económico un tanto por encima del de la protagonista femenina. Tiene que aparecer inalcanzable al principio, (tal vez sea el quarterback del equipo de fútbol americano del colegio, el jefe o hijo del jefe de la empresa o la estrella de cine o rock del momento.) Aunque puede parecer lo contrario a primera vista, el príncipe azul siempre será un buen tipo, que apoyará al personaje femenino cuando más importe.

Los problemas con este personaje son bastante evidentes. ¿Alguien sabe el nombre del príncipe de Blancanieves? ¿Quién tenía más personalidad en la bella durmiente, el príncipe Felipe o su caballo? Este personaje, si solo está compuesto de los elementos que he enumerado previamente, será demasiado superficial y falto de realismo, y aunque eso puede estar bien en nuestras fantasías secretas, no lo es en la vida real ni en la literatura.
Un personaje imperfecto, con personalidad, carácter, y tal vez algunos fallos que es buena persona siempre es mejor que uno perfecto, porque sus esfuerzos para hacer el bien son mayores y tienen mayores consecuencias. Por eso Batman tiene más fans que Superman, y por eso Disney comenzó a dar más protagonismo y personalidad a sus príncipes.



2. El libertino

 La idea detrás del libertino es muy simple y eficaz. ¿Qué chico no ha soñado con ser el hombre guay y conquistador? ¿Cuantas mujeres no han pensado en reformar a un atractivo ligón empedernido? El libertino es un estereotipo en la literatura más antiguo que la novela de "Don Juan Tenorio", aunque muchos críticos argumentan que fue allí dónde comenzó su aumento en popularidad. En cualquier caso, un libertino o conquistador en las novelas románticas suele tomar el rol de protagonista masculino. Es un hombre atractivo y exitoso que salta de cama en cama, seduciendo a cuantas mujeres quiere. En las historias más típicas, el libertino intentará conquistar a la protagonista femenina a causa de una apuesta o porque esta se le resiste a primera vista. En las más modernas suele ser el mejor amigo del hermano de la protagonista femenina o el cantante de rock super salido. Y en las novelas de la edad media o victoriana será un noble adinerado que se casará con la protagonista (después o antes de seducirla) y cuya ex (u otra) amante tomará el papel de villana. Por supuesto, para el final de la trama este personaje se habrá redimido y enamorado de la protagonista femenina.
El personaje del libertino es quizá el que mejor funciona de los estereotipos. Pero eso, de nuevo, solo es cierto cuando está bien escrito y profundizado, y no cumple todos los tópicos arriba mencionados.
Una idea que estuve rumiando durante mi adolescencia pero nunca lleve acabo, consistía en que un protagonista libertino y un co-protagonista abierto de mente se conocían de jóvenes y hacían amigos. No tenían porque acabar juntos, en algunas notas que escribí de hecho intentaban una relación y fracasaban. En otras, era la mujer la libertina. No estoy segura de si estas ideas habrían creado una buena novela romántica, pero creo que son pequeños cambios como estos los que pueden ayudar a los futuros autores a doblegar los estereotipos.



3. El héroe entre las sombras

Estoy bastante segura que el cliché romántico del héroe entre las sombras se inspira parcialmente en la época medieval. Lo tenemos parcialmente en Sir Gawain, el caballero de la mesa redonda que se resiste a ser seducido por una dama casada, espera en silencio y sin pedir o esperar ayuda de nadie su trágico encuentro con la muerte, y acaba rompiendo su código de caballería por salvar la vida. Sin embargo, la versión moderna del héroe entre las sombras no tiene mucho que ver con las leyendas artúricas, y cumple bastante más estereotipos. Sin duda, una gran influencia en ello ha sido James Dean en su película más famosa "Rebelde sin causa" y Marlon Brando en "Un tranvía llamado deseo". Después de ver como cientas de mujeres caían rendidas a sus pies, no me extrañaría que algun escritor romántico basase a su protagonista en ellos y diese así comienzo a la moda. ¿Pero cuales son los trazos de un héroe entre las sombras? Bueno, el mejor ejemplo actual es sin duda Edward Cullen, de Crepúsculo. Este personaje cumple todos los requisitos necesarios para el estereotipo: atractivo, sombrio, misterioso, herido por su pasado, lleno de remordimientos, rallando la frontera entre el bien y el mal, pero siempre haciendo lo posible por cumplir el bien. Este tipo de "caricaturas de personaje" se parecen en ciertos aspectos al antiheroe, al menos, a primera vista. Sin embargo, en cuanto la protagonista femenina se acerca al hombre, va destapando capas y descubre que en el fondo es una buena persona con un gran corazón, intentando seguir su moral.
No hay nada de malo en crear un personaje así. Muchas de las grandes creaciones de la literatura cuenta con alguno de estos rasgos. Sin embargo, uno debe ser precavido al usar este esquema, y asegurarse de que el caracter creado no es unidimensional. Ya estamos un poco cansados del protagonista oscuro que resulta ser bueno (el vampiro que no chupa sangre humana, por ejemplo), y que tiene una ¡oh! tan trágica historia que rememora al son de unos violines.

El personaje del libertino y el del héroe entre las sombras pueden fundirse en un único protagonista. Este es el caso supuesto de Christian Grey en "Cincuenta sombras de Grey". Y digo supuesto, porque quiero clarificar que la intención de la autora y la lectura superficial de algunos lectores no es la misma que la situación real del personaje. Lamento mucho si con esto enfado a algunos bloggeros, pero he de indicar aquí que Christian Grey no es un héroe entre las sombras, sino un villano y una pareja abusiva. Y no lo escribo por decir, cuando estaba trabajando en la reseña del libro entré en varias páginas de abusos y completé varios test para comprobar si esta era una relación abusiva. Anastasia Steel siempre acababa saliendo como víctima de violencia de género.
Eso es lo que pasa cuando uno cumple todos los estereotipos y no se para a comprobar el resultado de los personajes en la vida real.


4. Gary/Marty Stu

No creo que haya mucho que explicar aqui. Este personaje es en ciertos aspectos parecido al  estereotupo del príncipe azul, solo que aquí el autor se interpreta a si mismo (una versión mejorada de si mismo), a su conyuge, pareja o amante. Es la versión masculina de Mary Sue y se aplican las mismas reglas que se aplican con ella. Si queréis más detalles leeros la primera parte de mi ensayo; Personajes y estereotipos: la novela romántica I.





5. El otro buen hombre

Este es un personaje secundario que os encontraréis mucho en la novela romántica, la "chick-lit" y la el género de los jovenes adultos, porque mas que ser un personaje en si, es un truco para avanzar la trama, a menudo (aunque no siempre) usado para crear triangulos amorosos. El otro buen hombre es el otro candidato de la protagonista. Puede ser su actual marido, su prometido, su mejor amigo, o simplemente el vecino amable, pero es una persona en apariencia decente, atractiva, inteligente, considerada, perfecta, cuyo único defecto será no atraer lo suficiente a la protagonista. En películas como "Algo para recordad" sus fallos llegan a consistir en ser "aburrido", estornudar de manera extraña y no tener la forma correcta de manos. Por supuesto, los problemas de este personaje son claros:
¿Es tridimensional o solo una herramienta para la historia? ¿Es necesario crear un triangulo amoroso en la historia? ¿Debe todo el mundo esta enamorado de la protagonista? ¿Por qué no puede simplemente ser un amigo, un tipo simpático que no espera nada a cambio de su ayuda salvo amistad o camaradería, un hombre casado, gay o asexual? ¿Por qué tiene que ser aburrido? ¿Por qué no puede ser el motivo de su desamor falta de cosas en común, diferencias infranqueables, o elementos de relaciones normales?



6. El otro mal hombre:

El otro mal hombre sigue en el aspecto principal las mimas normas que "el otro buen hombre" en el sentido de que es alguien cercano a el/la protagonista, ya sea por parentesco, matrimonio, relación o vecindad, y que es, en cierto sentido, un contrincante al héroe masculino de la historia. Con la diferencia obvia, de que en lugar de ser bueno es malo. Sin embargo, no es el villano principal de la historia, sino un personaje secundario de esta. Para explicarme mejor usaré el ejemplo de "Deseos Concedidos" de Daniel Steel. La novela trata sobre una mujer que se divorcia de su marido, que la engañó con su joven secretaria, y se rencuentra con un amigo de la infancia del que acaba enamorándose. En la historia la protagonista tiene problemas con sus hijas, que se creen las mentiras de su padre y asumen que ella era la mala esposa, y no al revés, porque la protagonista es demasiado buena madre para revelarles la traición de su ex marido. Al leer esto, probablemente asumáis que el ex es el villano de la historia. No obstante, no aparece prácticamente nunca en esta, y cuando lo hace es solo por teléfono o indirectamente, De modo que no, él no es el villano de la trama, los problemas que crea y las propias hijas de la protagonista lo son más que él. Y aunque eso sea una gran idea, el problema nuevamente es que creamos un personaje unidimensional que sigue el estereotipo del ex malvado. Cuando uno llegaría a la conclusión que eso no puede ser del todo cierto. Si la protagonista es inteligente, atractiva y buena, ¿por qué acabaría casándose, y tendría dos hijas con semejante hombre? La única explicación lógica es que o bien la protagonista no es tan inteligente, o el marido no era tan malo. En ambos casos, la historia debería haberlo reflejado.

7. El villano homosexual

Por último quiero hablar del estereotipo cada vez más reducido del villano homosexual. No voy a tratar el villano a secas, porque estoy bastante segura de que todo el mundo conoce los clichés que lo invaden y como evitarlos. Sin embargo, el caso del villano homosexual, que estoy segura pronto desaparecerá por completo del mundo de la literatura romántica moderna, me parece digno de mencionar. Aunque solo sea por lo obsoleta y homofóbico de este esterotipo. La idea del villano homosexual es que lo que define a este ser malvado es su homosexualidad, aludiendo así a la erronea idea de que la homosexualidad es un mal por si solo.
No es un rasgo único de la literatura romántica, ya que por ejemplo Disney tocaba levemente este aspecto en alguna de sus películas. Todos sabemos que Ursula estaba basada en una Drac Queen real, y estaremos de acuerdo en que tanto Scar como el villano de Pocahontas (cuyo nombre no consigo recordar) eran un tanto afeminados. No obstante, ninguno de ellos era explicitamente gay en la historia ni era villano por causa de su comportamiento homosexual. En cambio, los artistas y el director se basaron en personajes glamurosos y con aspectos un tanto caricaturescos del mundo real, y los utilizaron para hacer a sus villanos más llamativos, interesantes y atractivos al público. Ese es un gran truco (aunque entiendo por qué hay quien lo deapruebe), que se asemeja mucho a la idea de usar cantantes de rock, símbolos del "sexo y la decadencia", en una película. Como hicieron con David Bowie en "Laberinth", por ejemplo.
Dicho esto, el villano homosexual romántico no suele parecerse a los de Diseny. No es divertido, ni especialmente interesante, llamtivo o simplemente genial. No, en casos como "El tutor" de R. Schone este villano es simplemente una mala elección, y un mal ejemplo para los lectores.

Y con esto termino mis comentarios sobre las novelas románticas. ¿Qué género os gustaría que tocara ahora? ¿Qué estereotipos queréis que trate?



1 comentario:

  1. ¡Hola! Yo por lejos odio al estereotipo de ''chico malo'' pero cuando me ponen al chico malo que se enamora, y se vuelve completamente bueno, eso ya me saca de mis casillas. A ver que eso no pasa no sé cuando entenderán, si el tipo es malo, será malo la mayoría de las veces y casi nunca cambia.
    ¡Saludos!

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