miércoles, 7 de diciembre de 2016

Personajes y estereotipos: La novela romántica

Erase una vez que se era, un mundo en el que las mujeres buenas eran irremediablemente hermosas y estaban siempre en peligro. Dónde los hombres valerosos, fuertes y terriblemente atractivos siempre venían en su rescate y se enamoraban de ellas. Un mundo donde las mujeres torpes y con poca personalidad atraían a todos los machos a su alrededor. Y dónde los varones más malvados, se ablandaban y rendían a los pies de las damas menos interesantes. Este mundo se llamaba Romántica.

No me malinterpretéis, pues soy amante de la literatura, del estilo que sea, y frecuentemente me he sorprendido leyendo una novela romántica divertida y entretenida. Pero seamos sinceros, ¿cuan a menudo nos encontramos con obras demasiado típicas, demasiado predecibles, demasiado empalagosas, demasiado... ABURRIDAS?
Y es que, con el mercado actual, el número de novelas a disposición del lector es gigantesco. Especialmente un sector con tantas posibilidades comerciales como es el romance. Es así como este ámbito literario se mancha con los estereotipos. Mientras los libros de calidad pasan tristemente desapercibidos. Por que hay libros buenos, no lo dudéis. ¿Pero quien considera la novela romántica como literatura de calidad? Poca gente. Y es una pena, que los clichés y los personajes repetitivos y predecibles ensucien todo a su alrededor.


No pienso hacer aquí una lista de novelas malas. En primer lugar, por que la lista podría ocuparme todo el blog. En segundo, por que no he leído tantos libros. Una llega al punto, dónde puede descartar una obra antes de llegar a la mitad (Aunque eso pueda hacer que te pierdas una segunda parte mucho mejor que la primera. Si un libro no te esta gustando, no veo motivo para seguir con la tortura). Y en tercer lugar, por que por si las moscas, es mejor no crearse demasiados enemigos.

Mi intención con este artículo es comenzar a destacar estereotipos y defectos de los diferentes géneros literarios, que es recomendable evitar. Este será el inicio de una serie de recomendaciones y consejos para leer críticamente o escribir mejor. No os preocupéis, que no saco estas ideas únicamente de mi mente, sino de libros sobre crítica literaria, clases universitarias y artículos periodísticos que he ido leyendo, y con los que me voy documentando para escribir estos apartados. No soy una experta, pero me gusta investigar antes de presentar nada como válido. En cualquier caso, hoy os presento los estereotipos de personalidad del género romántico, y los problemas de estos.


Los personajes más típicos de las novelas románticas:


PERSONAJES FEMENINOS:

1. La cenicienta

Comencemos con uno de los primeros grandes clichés de la novela romántica, uno que tuvo lugar incluso antes de que la literatura de romance, tal y como hoy es conocida, comenzase. El personaje de la cenicienta, es conocido por todos, y aunque sin duda conocéis el cuento, quizá algunos no sepáis que existen leyendas e historias con personajes de las mismas características, o similares, en todas las partes del mundo y durante toda la historia. Pero en la literatura romántica, el personaje de la cenicienta destaca por una singularidad: Es el personaje que deseamos que sea feliz, porque ha sufrido. Por lo general la cenicienta suele ser la protagonista de la historia. Es una mujer trabajadora, abusada por las personas de más poder que la rodean, de una escala social inferior al resto, que cae enamorada de un hombre de mucha mayor relevancia en la escala social. Es terriblemente hermosa, pero no lo sabe. Y tiene dos finales claros: el primero, ser rescatada por su príncipe (que puede ser su jefe, un duque, un actor de cine o un aliengena), o puede ser ella la que se rescate a sí misma, gracias a la autoestima que le ha proporcionado el príncipe.
Ejemplos de este personaje los hay a miles, desde "Una cenicienta en apuros" de Dani Sinclair, hasta "Te doy mi corazón" por Julia Quinn, pasando por novelas y películas de temática adolescente o romántica. Incluso encontramos varias de estas características en las historias más "adultas" del "slumdog" que encuentra su pasión y llega a la fama. Un ejemplo claro son películas de boxeo como "Rocky" o "Cinderella Man".
Los problemas de este estereotipo:
El problema que más me encuentro con este cliché, es que se crea un personaje plano. El autor se basa en la idea en que la protagonista es una cenicienta, una persona buena que sufre a causa de los demás, y el personaje deja de ser creíble, o puede llegar a ser muy frustrante. Si no tiene defectos, si supuestamente vive atormentada por el yugo de su familia, pero no hay trauma visible, si lo único importante es el hecho de que enamorarse va a solucionar todos sus problemas, el personaje no es realista. La mayoría de autores intentan evitar esto, cambiando aspectos de la historia: En "Una cenicienta en apuros", nuestra protagonista está en un baile intentando salvar a su hermano, y resulta que viene de una familia de ladrones. En "Te doy mi corazón" cenicienta no está allí cuando el
príncipe va a buscarla a casa de su madrastra, y pasa mucho tiempo hasta que se vuelven a encontrar. Entonces, en lugar de reconocerla, su príncipe le ofrece un trabajo. Estos cambios son buenos, hacen la historia mucho más interesante. Pero siguen dejando un problema: y es que todos conocemos la historia de cenicienta, sabemos que acabará bien, y por tanto no nos preocupamos cuando algo malo les pasa a los protagonistas, por que sabemos que tendrán su final feliz.
Sin embargo, hay ocasiones cuando de este cliché se puede crear algo prácticamente nuevo, como en "Cinder"de Marisa Meyer, dónde cenicienta es una cyborg, su ciudad está siendo asaltada por una terrible peste, y todo sale mal. Aunque esta no es una obra relacionada con la literatura romántica.


2. La doncella virgen

La doncella vírgen es un estereotipo que puede estar unido a varios otros, como el de la cenicienta o el de Mary Sue. Es especialmente común en las novelas románticas de época, aunque también tiene lugar en novelas actuales. La idea de este cliché, no se basa únicamente en que el personaje principal nunca haya tenido sexo, sino a menudo también en su pureza y calidad de "doncella". La protagonista será curiosa, pero tímida y torpe en lo referente al sexo, y nunca habrá sentido nada igual por un hombre como la atracción carnal que sentirá por el protagonista. Esa idea aparece con frecuencia
también en las novelas eróticas, y es, en mi opinión, uno de los clichés más nocivos de la literatura romántica. Un ejemplo muy claro aparece en la Saga Vanir de Lena Valentí, dónde parece que todas las mujeres de los libros son vírgenes, o carecen de experiencia real. A menudo, su amado les acusará de ser furcias, solo para descubrir cuando finalmente se acuestan, que son mujeres puras e inocentes.
Este es un concepto, a mi parecer, hipócrita y conservador en exceso, además de poco acertado. Ninguno de los hombres que he conocido desea especialmente la primera vez de su ser amado, por razones muy simples: Si un hombre y una mujer ya han tenido experiencias previas, son más seguros, hay menos miedos, y tienen más conocimiento de donde se meten. Además, ser la primera vez de una mujer es mucha responsabilidad para un hombre, y a menudo los preocupa o intimida. Por no hablar de la timidez que crea, que puede afectar desfavorablemente a una relación. En fin, un verdadero desastre.
Aunque está claro que este aspecto es importante en las novelas de época, porque antiguamente las mujeres no podían permitirse el lujo de perder la virginidad antes del matrimonio, no creo que se deba abusar de ella, como hacen autores como Diana Palmer o la mencionada Lena Valenti. Es un cliché anticuado y poco realista en nuestra sociedad.

3. Mary Sue

El personaje de Mary Sue es uno de los más criticados, comentados y parodiados de la literatura romántica. La idea principal de esta protagonista es que representa un claro alter ego del autor de la obra, o del lector al que va dirigida. Es una representación idílica, con la que un autor puede crear una versión perfecta de si mismo, o subir el ego de los lectores que se traguen la historia. Sin embargo, hoy en día se ha llegado a definir mucho más ampliamente este concepto. Y se considera que hay más aspectos con los que reconocer a una Mary Sue:
En primer lugar, el mundo parece moverse alrededor del personaje. Eso se muestra en que la perspectiva de la obra está escrita, por lo general, a través de sus ojos. También se hace evidente cuando la personalidad de los personajes que rodean a Mary Sue parece estar basada solo en sus interactuaciones con ella. Los ejemplos más claros son los de "Crepúsculo" de Stephanie Meyer, y "Cincuenta Sombras de Grey" donde muchos de los personajes secundarios que rodean a las protagonistas, parecen solo existir en relación a ellas. Sabemos prácticamente nada de las amigas que Bella hace en el colegio, salvo que les cae bien Bella y quieren ser sus amigas. Y los únicos personajes al rededor de Anastasia son aquellos que  tienen alguna relación con su vida amorosa (exnovias de su amante, familiares de este, psicólogo de este...), intentan acostarse con ella, o son sus amigos a pesar de que no se explica por qué ni parecen tener mucho en común. Y esa es otra de las características más comunes de una Mary Sue, el hecho de que tenga muchos admiradores, aunque no comprenda por qué. Esto se hace especialmente visible cuando la protagonista debe representar a las lectoras del romance. Porque, cuando es el autor el que se está reflejando a si mismo, tiende a ponerse características especiales, que le hagan especialmente extraordinario (pasa de ser Clark Kent a Superman), mientras que si va dirigido al público, la idea es hacer que este se considere hermoso y especial, sin remarcar demasiado el aspecto (así hay más gente que se pueda identificar con el personaje). Si la protagonista es a primera vista normal, pero la gente la considera atractiva, y además descubre tener un talento secreto, por lo general en el mundo artístico, cumple los requisitos. Si tiene un ojo de cada color, el cabello teñido, o cualquier otro rasgo poco frecuente y extraordinario, lo más probable es que el autor se esté idealizando. Además, las Mary Sue's tendrán por lo general un pasado trágico pero poco desarrollado y una personalidad poco definida y cambiante. Esto resulta, en la mayoría de los casos, en personajes contradictorios, ilógicos, planos y poco creíbles. (Podéis leer mi crítica de 50 sombras de Grey, si queréis saber más sobre por qué ambos personajes son clichés de la novela romántica).
Pero también es comprensible su uso, en especial en la fanfiction. Es bonito imaginarse a uno mismo en situaciones hipotéticas, mundos fantásticos y finales felices. Y se puede argumentar a favor de algunos de los aspectos de crear un personaje así. De hecho, la novela "Fangirl" de Rainbow Rowell trata en profundidad los aspectos positivos de escribir cualquier tipo de fanfic y la dificultad de crear personajes profundos. Pero hay que intentarlo, y no caer en clichés que pueden quitar mucho a una trama interesante.

4. La otra buena mujer

Ahora toca hablar de los personajes secundarios más típicos de las novelas románticas. La protagonista de la historia romántica suele tener una confidente con un papel inferior. Por lo general, este personaje es la mejor amiga o la hermana de la protagonista y en la mayoría de los casos, su personalidad es más fuerte que la del personaje principal. A menudo, los autores recurren a destacar el carácter fuerte de la otra buena mujer, para intentar disimular el hecho de que su única función en la obra es acompañar al personaje principal. Esta mujer se dedicará a apoyar, criticar o dar que pensar a la protagonista, pero rara vez tendrá una vida fuera de esto, y cuando la tenga, consistirá solo en acabar también con pareja, y eso, por lo general, tendrá lugar fuera de la lectura, de modo que el público solo se enterara superficialmente.  Algunas autoras escriben Sagas enteras, en las que las confidentes de la protagonista de la primera novela, encuentran a su amor en la segunda. Algunos ejemplos son Julia Quinn o Dani Sinclaire. No hay nada de malo en ello, siempre y cuando se desarrolle un poco más a estas figuras secundarias ya en el primer libro dónde aparecen. No cuesta demasiado asegurarse como autor de que estos personajes tienen un transfondo, un pasado y unas razones para actuar como lo hacen durante la obra. Esto no tiene que aparecer explicitamente escrito en el texto, pero cuando un autor conoce a sus personajes, los escribe de forma mucho mejor y se leen mucho más creíbles, que si no lo hace.
Aquí tenéis un vídeo muy divertido al respecto

5. La villana

Todos conocemos a este personaje de la literatura romántica. La villana, que aparece con frecuencia en las novelas románticas juveniles, los cuentos de hadas, o las novelas románticas de época, es también, en sí, un cliché. Aunque sea uno que estemos más dispuestas a tolerar, tiene tambien sus defectos. La villana siempre es un personaje con poder sobre la protagonista. Puede ser mayor, en cuyo caso será por lo general la madrastra, tutora, o jefa de la protagonista, o de edad similar, en cuyo caso será una mujer muy atractiva y superficial de mayor escala social. El problema de estos personajes, es que ya los hemos visto mil y una veces en películas, leído en libros, o visto en series. No solo son siempre las mismas, sino que por lo general, son malas y punto. Y aunque es verdad que en la vida real existen mujeres falsas, o niñas de instituto crueles, esas características no son las únicas por las que destacan. Una villana puede también ser una gran hermana para su hermanita pequeña, o ser extraordinariamente inteligente, tener un gran talento, amar a los animales, ser divertida, patosa, venir de una familia pobre o ser envidiosa pero no especialmente maliciosa. No todo es blanco y negro, y al final, son las  diferencias las que hacen que los personajes destaquen. Lo único que recuerdo de la villana de "Seduciendo a Mr. Bridgeton" es que era muy atractiva, y acababa pobre. Y eso que me releí esa historia la semana pasada, con la intención de usarla en este artículo.

6. La furcia villana:

Otra versión popular de la villana, es la "furcia" villana, que por lo general es todo lo contrario de la protagonista. Si la protagonista es pura, inocente, sincera y desinteresada, la antagonista sera sexual, infiel a su amante o esposo, manipuladora y egoísta. Por lo general este personaje suele detestar a la protagonista, porque ansía al mismo hombre que esta. En novelas contemporáneas suele ser una modelo, una actriz o cantante, o una jefa de la protagonista, mientras que en las de época se tratará de una noble atractiva de escala social superior. En “Promesa Audaz” de J. Deveraux tenemos un claro ejemplo de esta villana, que es la amante del protagonista, pero que no ha querido casarse con él por carecer este de título y riqueza. No obstante, en cuanto él lo consigue, vuelve a interesarse, a pesar de estar él ya casado. Se debe decir que en esta obra se da un arco bastante más interesante al personaje, y es por tanto un uso apropiado. En la mayoría de los casos, la "furcia" villana suele ser solo una manera de simbolizar que "acostarse con muchos hombres está mal", (no lo está, todo el mundo tiene derecho a acostarse con la cantidad de personas que quiera, sean estas 100 o ninguna, sin dejar de ser una persona buena por ello), o dar motivo a una villana que por lo general sigue siendo superficial. De nuevo recomiendo poner más detalle a estos personajes secundarios.

7. La mujer mayor

Este personaje secundario, aparece con frecuencia en el rol de un familiar de alguno de los protagonistas, o de una jefa bondadosa. Es por lo general un "hada madrina" prodigando consejos, tramando para unir a la pareja ideal, o apareciendo de la nada para salvar el día. Aunque también se utiliza en ocasiones con efectos cómicos, como la vieja cotilla o la anciana olvidadiza, por lo general la idea es que estas mujeres son extremadamente sabias, siempre tienen la respuesta correcta, y si los protagonistas solo las hubiesen prestado atención desde el principio, el libro no sería tan largo. Pero es interesante detallar también a estas mujeres.

Y con esto terminamos la sección de hoy. Escribiré una segunda parte en la que hable de los estereotipos masculinos de la novela romántica, pero hay que hacer mucha investigación por adelantado.
Por último, quería escribir brevemente sobre el "contraataque" de los estereotipos románticos en el género de la literatura. Tanto Jane Austen como Gustave Flaubert escribieron en Madame Bovary y Northanger Abbey a protagonistas femeninas demasiado dadas al romanticismo y dramatismo debido a lecturas excesivas de novelas románticas malas, y se basaron en ellas para criticar los estereotipos y mostrar como llevan al desastre. En el caso de Northanger Abbery, la protagonista a un está a tiempo y rectifica sus errores, acabando así con un final feliz, mientras que Madame Bovary es trágica sin remedio. Además, Shakespeare escribió un soneto dedicado a explicar por qué era erroneo describir a todas las damas como perfectas, con ojos de zafiro o dientes de perla, que es divertido y hermoso, como todo lo que el bardo tocaba:



Recursos utilizados: 

Me ha sido muy útil para centrar mis argumentos y subdividir los temas, el artículo del blog "La propia eternidad" https://laeternidad.wordpress.com/2008/09/20/el-libertino-la-virgen-y-la-puta-o-personajes-prototipicos-de-las-novelas-romanticas/ no usa siempre los mismos ejemplos, y se centra más en la literatura romántica de época, pero recomiendo que os paséis y le echéis un vistazo.
También leí más sobre Mary Sue y Gary Stu en http://www.inteligencianarrativa.com/10-caracteristicas-convierten-personaje-una-mary-sue/  y un artículo muy interesante, sobre las historias de Mary Sue y su influencia actual en china.  http://spanish.peopledaily.com.cn/n/2015/0331/c31619-8871848.html
También me he basado en las temáticas estudiadas en literatura universal, y en parte de mi estudio sobre Jane Austen y sus adaptaciones a los medios modernos.

2 comentarios:

  1. Me ha encantado, está súper bien expresado y vaya, me ha resultado muy interesante. Adoro la literatura romántica, leo muchísimo de este género y algunos son muy buenos. Incluso novelas con clichés son adictivas y enganchan, pero ya es indignante encontrarte siempre lo mismo. Las editoriales deberían arriesgar un poquito más.
    Muy buen post!

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    1. Sí, soy la primera en admitir que estos estereotipos existen porque cuando están bien representados, enganchan y nos fascinan. Y la novela romántica como tal me gusta mucho, pero creo que hay que criticar cuando parece que no se producen cambios y siempre nos acaban contando la misma historia. Espero animar a futuros o actuales autores con esto a escribir personajes con más imaginación , e historias de amor fascinantes que vuelvan a cautivarnos. :D
      Muchas gracias por leerlo

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