viernes, 25 de octubre de 2013

La literatura barata: Cómo escribir un mal Best Seller

No todas las obras que reciben críticas deberían considerarse arte. 
Dicen, que una buena obra de arte recibirá obligatoriamente críticas negativas. De lo contrario, no es arte. Estoy de acuerdo. Aunque siempre he pensado que es necesario enfatizar: No todas las obras que reciben críticas deberían considerarse arte.
Siempre me ha gustado pensar que en cualquier acto imaginativo y trabajado se podía encontrar un arte. Por algo se habla de el arte de mentir de los políticos. No obstante, hay una gran diferencia entre el buen arte y el mal arte. ¿Y en que consiste esa diferencia? Un buen filósofo probablemente protestaría por tanta seguridad en mis fronteras. Pero en el campo literario, creo tener conocimientos suficientes para diferenciar entre la buena literatura y la que no lo es tanto.


Forma parte de nuestra historia y nuestra cultura el considerar a un lector o un escritor como alguien culto. 
Por desgracia esto se aleja mucho de la realidad. Antiguamente (y aún hoy por desgracia en demasiados países) saber leer o escribir era todo un privilegio. Pero hoy en día, cualquier persona con una mínima educación sabe hacerlo y doy gracias de que sea así. El problema es, que eso también genera a una gran cantidad de personas dispuestas a escribir y no por ello capacitadas para hacerlo. Si hoy le leo a mi primita una historia del libro de Barbie, ¿me hará eso más culta? Tal vez ella aprenda más sobre los valores de la amistad y sobre las cualidades del color rosa como estilo de moda. Yo por otro lado, ya leí mis historias sobre la amistad en su momento y para que comience a vestirme de color rosa... haría falta un milagro. Y es que a veces, simplemente eres un público inadecuado para una lectura y no consigues aprender nada.
A veces, simplemente eres un público inadecuado para una lectura y no consigues aprender nada.
 Otras, por el contrario, ocurre algo todavía peor, y es que desaprendes. Lo cual me lleva a mi primer punto:


La información errónea en la literatura: Que algo esté escrito sobre un papel no lo convierte en verídico. Y a algunos autores, se les olvida con frecuencia destacar en sus textos que la realidad de sus obras está manipulada: Cargada con elementos fantásticos o licencias del autor o simplemente, que su investigación sobre el tema ha sido bastante pobre.
Agradecí enormemente al leer "Yo, mi, me... contigo" de David Safier, que el autor se hubiese preocupado por indicar desde el principio que la obra era completamente inventada y poco cercana a la realidad histórica. Aunque en este caso era bastante obvio desde el principio (una mujer que se mete en el cuerpo de Shakespeare y se enfrenta a Sir Francis Drake no es algo que ocurra todos los días). Existen muchos Best Sellers que se olvidan o apenas informan de sus cambios. El problema entonces es, que el lector en muchos casos llega a creerse el trasfondo de la historia.
El lector en muchos casos llega a creerse el trasfondo de la historia.


Esto sucede con autores tan conocidos como Dan Brown (que parece que prefiere inventarse lo que no sabe antes que investigar al respecto. No solo sobre cuestiones históricas. En ocasiones parece que no sabe ni mirar un mapa.) o obras como "La catedral del mar" (Ildefons quiere reescribir la historia, lo cual no sé si es todavía peor).
Del mismo modo, muchos libros que transcurren en el último siglo tienden a estar marcados por clichés y percepciones personales del autor.
En la saga de "The Century", de Ken Follet, (sin mencionar varios errores históricos) nos encontramos con que los alemanes y rusos son la encarnación del mal, los estadounidenses van por buen camino y los ingleses son los ángeles de la salvación. Sinceramente, si alguien está realmente interesado en una buena presentación histórica del último siglo que se lea "Guerra y Paz en el siglo XIX" de Eric Hobsbawm (un historiador realmente bueno). La mayoría de los Best Sellers que encontrará al respecto no serán demasiado precisos.

De un modo u otro, siempre robamos nuestras ideas de la vida que vivimos.

El plagio o la mala inspiración:
Nunca me ha gustado la palabra plagio. Considero que cualquier obra que creemos, se inspira de un modo u otro en aquello que nos rodea, que hemos visto, hecho, sentido, escuchado o leído. Así que de un modo u otro, siempre robamos nuestras ideas de la vida que vivimos. Sin embargo, hay ocasiones dónde "la musa" de un autor está bastante clara. Así por ejemplo, es obvio que J. K. Rowlin cogió varias ideas importantes del "Señor de los anillos" (como tantos otros autores fantásticos han hecho). No obstante, al ser ella una escritora talentosa e inspirarse en una gran saga de libros, el resultado, "Harry Potter", es una saga de fantasía y ficción genial.

No se puede decir lo mismo de los Best Sellers románticos que más han vendido últimamente:  "Crónicas Vampíricas" inspiró a "Crepúsculo", que a su vez inspiró a "50 sombras de Grey". Y resulta curioso que a cada nuevo autor la exageración en el romanticismo, el cliché de los personajes y en última instancia la expresión escrita fuese empeorando.

Se escribe para lo que vende, y lo que vende no tiene por que ser siempre lo mejor.

Esa idea me lleva a otro aspecto de los malos Best Seller: Nos vamos a Hollywood:

Parece que se escribe para lo que vende, y lo que vende no tiene por que ser siempre lo mejor. Así, por ejemplo, la moda más reciente consiste en imitar lo peor de Hollywood:
Personajes estereotipados, historias predecibles, romances con atracciones electrificantes y gran repetición de frases que pretenden ser importantes, filosóficas o de película pero que pecan de empalagosas.
Esto último se ve sobretodo con autores juveniles como Frederico Moccia. Aunque sus personajes sean más complejos que la mayoría de los de sus colegas y sus finales no siempre tan felices, la agrupación de frases que por separado podrían resultar hermosas, pero que todas juntos resultan excesivas, parece ser su tarjeta de visita.
No pretendo con ello despechar al romanticismo, sino más bien la técnica para aplicarlo.
Tal vez pocos puedan describir con frases tan simples y hermosas el amor como lo hacía Bécquer. Pero si pueden evitar convertir sus obras en una amenaza para los diabéticos.
Y esta es tan solo una lista muy breve de tantos defectos por nombrar. Pero una no quiere ganarse la enemistad del mundo entero. Al menos no, de momento. Y por ello, termino aquí mi crítica. Atentamente,
Anna Hailer Puig

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